Cuando estoy en la cancha y escucho a la barra brava cantar "a esos putos les tenemos que ganar", siento tanta verguenza. Una arenga, si es digna de ser llamada así, tan infantil que es extraño que sea gritada por monos de dos metros. Tiene tan poco sentido que termina provocando la risa de los contrarios. Lo peor de todo es que el estadio en su plenitud se copa para que suene más fuerte.
Pero lo que me llama más aún la atención es que este cántico pasó a ser un fenómeno internacional. En
Colombia, en
Uruguay y en
México, también la cantan...